Sé que no tengo perdón, pero todo esto ha sido tan intenso que todavía lo estoy digiriendo. Y ya que me quedan dos semanas en NY antes de poner rumbo a California, no me parece mal empezar por el final. El curso ha acabado. Cerró con el Cabaret, y la posterior cena de despedida, de la que hablaré en otro momento.
Nos han pasado ya los vídeos de la actuación. Tenemos un número de apertura común, luego cada uno canta su canción y luego otro de cierre. La canción de la apertura y el cierre se llama 'To be a performer', que significa 'Ser artista' y la letra dice algo así como: 'prepárate para sufrir una condición crónica el resto de tu vida.' Por lo difícil que es la vida del artista y lo que cuesta sobresalir, Justin, nuestro talentoso profesor de baile, nos había preparado una coreo acorde con la situación: todos saldríamos al escenario enganchados como en un tren, de adelante atrás, hasta llegar al final del escenario formando una fila "un poco agolpada", intentando sobresalir. Algún brazo por aquí, alguna cabeza por allá, pero sin salirse de la fila. Lo que pasó fue inmensamente más grande.
Sí. Nos caímos al suelo. Como no he escrito en el blog durante el curso, no os había contado que en todos y cada uno de los ensayos, la compañera que va delante de mí en esa fila me pisaba alguno de los pies. Como la quiero mucho, no se lo tengo en cuenta, pero cada uno baila como puede: yo a destiempo, ella con torpeza. Esto es así. Normalmente quitaba el pie, pero este día no lo hizo. Pisó y, supongo que de los nervios, clavó su tacón en mi empeine, inmovilizándome por completo. Recuerdo estar pensando: "This is it", como la peli de Michael Jackson, mientras me caía al suelo. Por supuesto, me agarré a ella, uniéndola a mi viaje. Y así, según iban llegando, todos los demás. Os juro que puedo ver el video mil veces seguidas y no me canso. Me encanta la reacción que tiene todo el mundo. Lo más divertido fue ver a los estudiantes de los otros grupos pidiéndole explicaciones a Justin de por qué ellos no habían tenido esa coreografía tan chula. Lo único malo que tuvo esa improvisación es que minó mi concentración el 90% del baile, porque no podía dejar de reírme. Sé que no fui la única, aunque sí a la que más se le nota.
Tengo la sensación de que no podría haber salido mejor.
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